lunes, 7 de julio de 2025

Detalles

Hace unas semanas, siguiendo estrictamente órdenes de mi traumatólogo, volví a caminar.

Lento, pausado, escuchando a mi cuerpo,  justo a tiempo para ver los últimos árboles despojarse de sus hojas y aprovechar el escaso sol de estos días, usando esas caminatas obligadas para redescubrir el barrio que hace un año habito, pero aún no siento mío, porque, durante todo este tiempo, solo fui una autómata que simplemente se movía de un lugar a otro sin observar el camino que recorría siempre apurada o pensando en otra cosa.

Ahora, en cambio, la visión es otra. Camino rodeando el parque o simplemente sin rumbo fijo, con la música como única compañía, encontrando detalles que antes no había notado, como un mural, un bar, o una cafetería antes ignorados, porque simplemente, estaba demasiado automatizada.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario