viernes, 30 de enero de 2026

Días malos

Tener un día malo es feo, tener muchos días malos juntos es un horror. Sobre todo, si no estás en tu casa, o si el detonante es gente de quien no lo esperabas. Ayer, por ejemplo, me dijeron algo que nunca me había puesto a pensar, y me hizo sentir muy tonta, pero, al mismo tiempo, me abrió los ojos de una manera que agradecí.

Y si, es verdad, a veces me sobrecomunico, o no sé cómo actuar, porque, aunque tenga casi treinta y ocho años y esté más cerca de los cuarenta que de los treinta, sigo llorando como una nena de cinco cuando algo me descoloca, pasan cosas que no puedo controlar, la intuición me lleva a descubrir cosas que no necesariamente quería saber, o simplemente se juntan los días malos con el SPM, el calor, un ventilador roto y un alma que, a esta altura, de tan frágil es invencible.

lunes, 5 de enero de 2026

Intuición femenina

A veces desearía que mi intuición femenina no sea tan certera en cosas irrelevantes o que no se desactive en ciertos momentos clave donde realmente la necesito.

Pero no, ahí soy ciega, no, ciega no, daltónica, del tipo particular que confunde rojo con verde y termina con esas decepciones que son tan grandes que te rompen el alma de lo tonta que te sentís ¿casualidad o no? Siempre sucede con gente enigmática e indescifrable y, casi siempre de los mismos signos.

¿Seré yo la tonta, o le pasará al resto también? Tendría que hacer una de esas encuestas anónimas para chequear si es una realidad general o solo personal, mientras tanto intentaré que la oftalmología mental no me juegue en contra y me permita disfrutar el proceso en lugar de tenerme un lunes por la madrugada pensando en la intuición femenina y su selectiva forma de funcionar.