Una foto movida que no recordaba haber sacado, un mensaje inesperado que me dejó horas pensando, una lloradita en el baño de la biblioteca, una cita bizarra, una noche de sufrir y otra de disfrutar. Otra lloradita, o dos. Un par de siestas, un reencuentro muy esperado. Insomnio insoportable.
Drogas, risas, más drogas, más risas, un par de lloraditas mas en el baño de la biblioteca, una cita que si salió bien, un par de ojeras creciendo al ritmo del insomnio. Más citas random y no tanto, infinitos cafés. Un resfrío, un sorteo ganado de cosas inútiles que me hicieron muy feliz. Partidos de local, partidos de visitante, noches de lluvia épicas y días extremadamente aburridos. Reencuentros que me hicieron muy feliz.
Parecería que estoy resumiendo un año entero, y sin embargo todo pasó en un mes, haciéndome creer que, realmente, estoy viviendo rápido para no pensar.