Me dije, me prometí, cuando esté de vacaciones haré esto, aquello, también esto, y por supuesto que aquello también, voy a descansar, pero también a hacer cosas atrasadas y/o necesarias.
Y, la realidad es que no, no hice absolutamente nada de todo eso (bueno, un poco si), pero definitivamente el nivel de procrastinación fue más alto que en mis días laborales.
Ah, pero los partidos del mundial los vi casi que a todos, mis plantitas están divinas y gasté las ruedas de la bicicleta de tanto pedalear al río, parque o lugar verde de turno para sentir el viento, escuchar pajaritos y olvidar que, a pesar de estar de vacaciones, seguía en la ciudad de la furia.

