Recorriendo la cobertura del 8M, encontré miles de caras, de pancartas, de consignas, de luchadorxs... pero esta fue la que más me pegó, me dieron ganas de atravesar la pantalla y abrazar a esa mujer, por la lucha compartida contra una justicia infinitamente lenta, pero, principalmente, por el valor de animarse a contarlo, y por haber tenido alrededor personas que la escucharon y le creyeron.
La foto es de Crónica, el grito de lucha es colectivo.
