martes, 25 de febrero de 2025

Socia de la soledad

Mis amigas dicen que tengo que dejar de buscar amistades ¿cómo les explico que no es algo que haga voluntariamente? ¿que, al parecer, mi cuerpo, mente y alma no tienen intenciones de conectar con nadie de otra manera? ¿que tuve demasiados momentos de debilidad con las personas incorrectas como para intentar animarme a cualquier otra cosa más que el disfrute de un buen vino? 

Me di cuenta, también, que son pocos los momentos en los que necesito al lado a alguien: cuando necesito contención después de un mal día, al cocinar algo difícil, de esas recetas que son para agasajar, planificando visitas a lugares donde está bueno ir en compañía, si tengo ganas de jugar algo de a dos, mientras estoy ovulando, y cuando aparecen esos memes que no se le pueden compartir a cualquiera.

Pero, pero, pero, si los planetas se alinean y de repente un abrazo es continuado por un beso, amasaré ñoquis, abriré ese cabernet franc guardado y te invitaré a degustarlos conmigo y que terminemos bailando como si el mañana no existiera. 

domingo, 23 de febrero de 2025

Rompe/cabezas

Estoy hace semanas preguntándole a la Maru del pasado ¿quién te mando a comprar un rompecabezas todo del mismo color? ¿acaso olvidaste el pequeño, pequeñito, detallito de que tu visión es pésima?
Un año y medio estuvo en la caja, tres veces lo saqué y volví a guardar: la primera abandoné cuando vi la similitud de los colores, la segunda había avanzado bastante, pero una mudanza inesperada me obligó a pausarlo, tirar la caja por ahí y olvidarme hasta hace un mes, que tuve que sacar algo que estaba abajo y ahora son las dos am y estoy obsesionada con terminarlo. 

¿Que si es una excusa para no pasarla mal en citas con gente desconocida? Seguro que si, pero después de todo lo que vengo llorando, prefiero canalizar mí energía en adivinar que verde va en cada lugar.

viernes, 14 de febrero de 2025

Llorar

 Lloré hasta quedarme sin lágrimas, hasta tener los ojos tan hinchados que no podía ver con claridad, lloré todo lo que tenía contenido, guardado, confundido.

Lloré hasta que no pude llorar más, porque me había secado de tanto llorar.

Lloré, lloré, lloré y lloré, pensando en que, lo que había desencadenado esa catarata de llanto, en realidad no era por lo que estaba llorando, sino un montón de cosas que tenía guardadas esperando a que alguien o algo tocaran la fibra escondida para que toda la tristeza ante la que estaba alegando demencia finalmente viera la luz y me hiciera caer en un sinfín de lágrimas que ni yo entendía de dónde estaban saliendo, pero que, en algún momento, necesitaba hacerlas salir.

Y ese momento fue hoy, y ahora no puedo parar de llorar.