lunes, 6 de abril de 2026

Palabras más, palabras menos.

Hoy, mientras volvía de trabajar, pensaba en todas las veces en que alguien se sorprendió por un comentario salido de mi boca, que parecía más adecuado al que habría hecho un camionero antes que una señora bibliotecaria.

¿Acaso una profesión implica tener una mente más o menos sucia según corresponda socialmente? ¿O simplemente es el hecho de que, por ser mujer, no puedo expresarle a alguien las ganas que tengo de sentarme en su cara como si estuviera hablando del clima?

Cómo sea, tendrán que seguir sorprendiéndose, porque yo no cambiaré mi parecer, ya estuve callada durante demasiado tiempo para satisfacer a quien tenía al lado, hoy a la única persona que quiero complacer es a mí (y, si en ese camino, me cruzo a alguien que no se espante, mucho mejor).

sábado, 4 de abril de 2026

Andamios

Me gusta mirar a través de los andamios porque sé que, después cuando hayan cumplido su función ya no se podrá ver a través de ellos porque seguramente su lugar sea ocupado por otro de esos bloques insulsos de cemento y vidrio llamados edificios.

Y a pesar de que, como escribió el gran Charly, este mundo te dirá que siempre que es mejor mirar a la pared, yo sigo prefiriendo ver el atardecer a través de una estructura de metal antes que, directamente, no poder verlo.

lunes, 23 de marzo de 2026

Harry Potter y el misterio de

Harry Potter y el misterio de por qué el sujeto masculino promedio se asusta cuando flashea ante los sentimientos, propios y ajenos, y toma desesperadamente distancia porque no sabe cómo actuar.

¿Que tiene de malo sentir? ¿Que tiene de malo que la otra persona demuestre algún tipo de sentimiento? 

Una cosa es enamorarse, otra tener sentimientos. Una cosa es querer, otra es amar. Pues si bien el amor es algo demasiado importante como para andar compartiéndolo con cualquiera, un abrazo y un poco de cariño son necesarios en este mundo horrible.

lunes, 16 de marzo de 2026

Sonrisa delatora


Comíamos tequeños y tomábamos birra mientras nos poníamos al día con los chismes de la semana, hasta que, de repente, quien tenía enfrente, me preguntó, conteniendo la carcajada ¿quién te escribe? Hasta ese momento no me había dado cuenta de la sonrisa ridícula que había aparecido en mi cara al ver un mensaje tuyo. 

Avergonzada, me sometí al interrogatorio pensando ¿en qué momento? Pero, contrariamente a lo que esperaba, en vez de aterrorizarme, lo asumí con facilidad. Después de todo, tengo que permitirme ser feliz de vez en cuando (y si es así, mucho mejor).

martes, 10 de marzo de 2026

Las higueras y los llantos

Cuando era chiquita, había una higuera en el fondo de mi casa. Duró poco pues, como casi todo en ese jardín, fue víctima de alguna inundación.

No recuerdo la forma ni el tamaño, solo tengo grabado su existencia y una orden mil veces repetida por mi padre: andá a llorar a la higuera.

Yo creo que por eso muchas veces el llanto me sale en momentos o lugares determinados. Como si, inconscientemente, estuviera escuchando la voz de mi papá y buscara el equivalente a una higuera para ir a llorar.


jueves, 5 de marzo de 2026

lunes, 2 de febrero de 2026

viernes, 30 de enero de 2026

Días malos

Tener un día malo es feo, tener muchos días malos juntos es un horror. Sobre todo, si no estás en tu casa, o si el detonante es gente de quien no lo esperabas. Ayer, por ejemplo, me dijeron algo que nunca me había puesto a pensar, y me hizo sentir muy tonta, pero, al mismo tiempo, me abrió los ojos de una manera que agradecí.

Y si, es verdad, a veces me sobrecomunico, o no sé cómo actuar, porque, aunque tenga casi treinta y ocho años y esté más cerca de los cuarenta que de los treinta, sigo llorando como una nena de cinco cuando algo me descoloca, pasan cosas que no puedo controlar, la intuición me lleva a descubrir cosas que no necesariamente quería saber, o simplemente se juntan los días malos con el SPM, el calor, un ventilador roto y un alma que, a esta altura, de tan frágil es invencible.

lunes, 5 de enero de 2026

Intuición femenina

A veces desearía que mi intuición femenina no sea tan certera en cosas irrelevantes o que no se desactive en ciertos momentos clave donde realmente la necesito.

Pero no, ahí soy ciega, no, ciega no, daltónica, del tipo particular que confunde rojo con verde y termina con esas decepciones que son tan grandes que te rompen el alma de lo tonta que te sentís ¿casualidad o no? Siempre sucede con gente enigmática e indescifrable y, casi siempre de los mismos signos.

¿Seré yo la tonta, o le pasará al resto también? Tendría que hacer una de esas encuestas anónimas para chequear si es una realidad general o solo personal, mientras tanto intentaré que la oftalmología mental no me juegue en contra y me permita disfrutar el proceso en lugar de tenerme un lunes por la madrugada pensando en la intuición femenina y su selectiva forma de funcionar.