miércoles, 21 de septiembre de 2022

Ilusión

Me siento como la luz solitaria que quedó arriba, haciendo todo el esfuerzo para que el resto no esté tan hundido, pero sin poder salir de ahí ni ayudar a hacerlo a las que quedaron abajo, enredadas.

A la vez me siento un poco como las hojas de la planta, que lentamente se fueron torciendo hacia la poca luz que esa lámpara de fabricación propia tira cuando recuerdo, o, mejor dicho, me dan ganas de prenderla, en vez de ir hacia arriba, donde la iluminación es constante.

¿Será que los colores confunden y, con su atractivo, dan la ilusión de que es el camino correcto?

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Dos colectivos y un tren

¿Cuántos medios de transporte somos capaces de tomar para llegar más velozmente o, simplemente, llegar? Yo lo dividí en dos: mi promedio y mi récord.

Mi promedio es dos, variando entre colectivo, tren y subte, a veces más, a veces menos, pero casi siempre dos.

Mi récord, que vale doble por su valor y su distancia, fueron dos colectivos y un tren, para recorrer un poco mas de cuarenta kilómetros en la mitad del tiempo que hubiera tardado usando únicamente el colectivo que, sabía, me dejaba, como quien dice, a la vuelta de la esquina.

Las preguntas que últimamente me termino haciendo acerca de todo esto son dos ¿que tanto vale para la otra persona? ¿que tanto vale para mi? La conclusión es la misma para las dos: definitivamente necesito aprender a buscar puntos medios que me permitan bajar de dos a uno o las dos aunque, ojo, dominar el arte de la teletransportación tampoco sería una mala idea ¿no?

lunes, 12 de septiembre de 2022

Reflexiones

Pasaron cuatro años desde la última vez que escribí. Lloré, gané, reí, perdí, tuve alegrías y decepciones, tuve (tengo) mucho estrés y algo de felicidad.

Aprendí a usar acuarelas, dibujar galaxias, y un montón de otras cosas inútilmente útiles.

No cambié de trabajo, ni bajé de peso, o hice nada extraordinario, pero de repente me dieron ganas de volver a escribir y salió algo así:

Hace unos meses, no recuerdo cuando pero seguramente un lunes o similar, mientras caminábamos por Palermo buscando comida mata bajón, alguien me dijo ¿sabías que el chocolate blanco no es chocolate? 

Riendo estúpidamente respondí que si, y que no me importaba porque era mi preferido igual, dando lugar a una conversación sobre la gente que se ofendía/sorprendía cuando escuchaba eso y como yo no había hecho ninguna de las dos.

Mi mente ha borrado lo que pasó antes y después de esa conversación, excepto que al día siguiente se desayunó cachafaz blanco y nadie llegó temprano a trabajar.

¿Es una estupidez? Por supuesto, pero me pareció un texto adecuado para resucitar esta flasheadita.