viernes, 20 de junio de 2025

Hartazgo

Tres meses y medio después del accidente, cuando todo parecía marchar relativamente estable, planifiqué una cita con una persona desconocida. Tenía miedo, pero me animé. Sentí que necesitaba despejarme de todo el mambo de la pierna y, aprovechando que ya podía caminar bien, acepté la propuesta. Pero no, mi cuerpo tenía otro plan. Así que acá estoy, esperando intranquilamente a que pasen las cuatro horas que me separan de una nueva cirugía, en una camilla incómoda y rodeada gente totalmente desubicada, hablando por teléfono a los gritos y escuchando música sin auriculares como si estuviera en su casa.

Ya diosito, por favor te pido, elige otra guerrera.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario