Que ya no había porquería, pero no.
Parecía que todo terminaba, pero no.
Ya no quiero jugar más a la Barbie lisiada. Extraño mi cuerpo sano, mi bicicleta, mi libertad de bailar y moverme sin tener que estar preocupada por el fantasma de una nueva necrosis. Quiero, de una vez por todas, sanar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario