¿Será que, al volver al mundo real, mi mente automáticamente olvida las conversaciones ociosas, convirtiéndolas en irrelevantes, hasta que, por alguna razón, a la otra persona se le ocurre aparecer y entonces automáticamente la recuerdo?
¿O se trata simplemente de llenar el vacío del ocio y el aburrimiento con conversaciones más vacías aún, evitando caer en esa cosa tan peligrosa llamada sobrepensar?
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