Yo solo quería beber y olvidar.
El único problema es que, aún, no tenía en claro que deseo olvidar, si personas, momentos, lugares, sueños, pensamientos o situaciones, entonces seguí bebiendo hasta que olvidé porque lo estaba haciendo.
Salí del lugar, frustrada, preguntándome ¿seré una especie rara, que no le funciona beber hasta olvidar?
Y decidí que, en vez de olvidar, brindaría internamente por haber sobrevivido un mes más, achicando el camino hacia mi meta más difícil del año (llegar al 2025), pude pagar el alquiler, volvió el muñeco, es jueves, falta poco para mis vacaciones, y así, de repente, caí en que tenía un montón de cosas buenas por las cuales hacerlo y sonreí, pensando, que no era mala idea salir a beber sola un jueves después de todo.

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