lunes, 12 de septiembre de 2022

Reflexiones

Pasaron cuatro años desde la última vez que escribí. Lloré, gané, reí, perdí, tuve alegrías y decepciones, tuve (tengo) mucho estrés y algo de felicidad.

Aprendí a usar acuarelas, dibujar galaxias, y un montón de otras cosas inútilmente útiles.

No cambié de trabajo, ni bajé de peso, o hice nada extraordinario, pero de repente me dieron ganas de volver a escribir y salió algo así:

Hace unos meses, no recuerdo cuando pero seguramente un lunes o similar, mientras caminábamos por Palermo buscando comida mata bajón, alguien me dijo ¿sabías que el chocolate blanco no es chocolate? 

Riendo estúpidamente respondí que si, y que no me importaba porque era mi preferido igual, dando lugar a una conversación sobre la gente que se ofendía/sorprendía cuando escuchaba eso y como yo no había hecho ninguna de las dos.

Mi mente ha borrado lo que pasó antes y después de esa conversación, excepto que al día siguiente se desayunó cachafaz blanco y nadie llegó temprano a trabajar.

¿Es una estupidez? Por supuesto, pero me pareció un texto adecuado para resucitar esta flasheadita.

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