Hace unos minutos, mientras volvía a la soledad de mi casa después de otra doble función del Buenos Aires Rojo Sangre pensé ¿y si mi destino simplemente es compartir películas de terror con desconocidas sin necesariamente establecer algún tipo de vínculo con ellas o, que pase todo lo contrario y que el compartir una película sea el principio de un vínculo?
Nunca lo averiguaré porque, por lerda o dormida, en vez de esperarte me perdí. Y ahora, en la soledad de mi cama, solo puedo lamentar lo tonta que fui al no buscarte lo suficiente.
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